A propósito de año nuevo, un nuevo proyecto.
Desde que era pequeño, soy alguien que invierte gran parte de su tiempo en plantearse nuevos retos, aventuras o metas; y, ya desde aquel entonces, he sido también de esas personas que siempre termina dejando todos sus proyectos para después.
Habrá que reconocer que iniciar un nuevo proyecto requiere de una dosis de valor muy distinta a la necesaria para planear en tu sofá cosas que realmente nunca harás; y que decir, o incluso pensar, que podemos hacer cualquier cosa que se nos ocurra hacer, es mucho más sencillo que tener un proyecto frente a ti y realmente tomar el reto de ejecutarlo.
Solemos ir por la vida admirando a aquellos que se atreven a tomar riesgos y triunfan al hacerlo, y a menudo pensamos que tuvieron mucha suerte, o nos unimos a la multitud de personas que piensan "por qué no se me ocurrió a mí", o peor aun, que se justifican a sí mismos con frases como "pero es que él tiene talento", o "es que él ya era rico antes de iniciar".
Pero ignoramos, o nos obligamos a ignorar, los grandes esfuerzos que esa persona que ha conseguido triunfar tuvo que realizar, acostumbrados a conocer de los éxitos ajenos una vez que ya son una realidad, nos cegamos ante el innegable hecho de que todo gran éxito, inició en el primer paso, y que generalmente ese paso es tan sencillo como simplemente atreverse a comenzar.
Algo muy similar nos ocurre cada diciembre cuando nos enfrentamos al inevitable recuento del año para autoevaluarnos y darnos cuenta de que no hemos cumplido nuestros propósitos del año pasado, así como a la casi masoquista costumbre de plantearnos nuevos para el año siguiente, usando propósitos reciclados de entre aquellos que nunca hemos podido cumplir.
Creo que el problema radica en que cada año pensamos en propósitos de año nuevo, pero al mismo tiempo hablamos de 12 deseos, y hasta de rituales en los cuales todo parece influir para que dichos deseos se cumplan, excepto claro, nuestras propias acciones. Con lo cual confundimos a nuestro cerebro, le decimos las cosas que queremos conseguir, pero también le decimos que dependen de la suerte.
¿Pero entonces son propósitos o son deseos?, ¿Depende de nosotros cumplirlos o depende de los calzones que utilices la ultima noche del año?, no sé a ti, pero al día de hoy, a mí no me ha funcionado eso de dejarle las cosas a la suerte.
La procrastinación es otro de los elementos comunes entre no cumplir nuestros propósitos de año nuevo y nunca dar inicio a nuevos proyectos. Es año nuevo, sentimos que tenemos todo el tiempo del mundo por delante, hasta que de pronto nos damos cuenta de que no lo tenemos, dímelo a mí, que tenía que publicar esto en año nuevo y lo estoy escribiendo el 02 de enero a la 6:00 p.m., así que te invito a definir si este año tienes deseos o propósitos, si solo son deseos, no te frustres si no se cumplen, pero si se trata de propósitos, comienza a trabajar por alcanzarlos desde el día de hoy, verás que al final el resultado valdrá la pena.
Sea cual sea tu caso, te deseo un muy feliz año nuevo, lleno de éxitos y dichas. Que tus deseos se cumplan o alcances tus propósitos.
Sea cual sea tu caso, te deseo un muy feliz año nuevo, lleno de éxitos y dichas. Que tus deseos se cumplan o alcances tus propósitos.
Por mi parte, he elegido comenzar este blog en estas fechas, porque año nuevo se ha convertido en la fecha proverbial para reinventarse, para comenzar de nuevo y para plantearnos metas y nuevos propósitos que probablemente nunca cumpliremos.
Debo aclarar que llevar este blog no es mi propósitos de año nuevo, pero es una herramienta a través de la cual planeo cumplir algunos de ellos. Así que, me leas o no, la existencia de mis propias palabras en la red me ayudará a superar mi propia procrastinación y así alcanzar mis propósitos para que este año no se conviertan en deseos frustrados.

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